ELIMINACIÓN
DE PLAGAS
Los
científicos estiman que hay unos 10 millones
de especies de insectos en el mundo. Algunas de
ellas como la abeja y el gusano de seda, producen
importantes beneficios. Otras como la mariposa y
las luciérnagas son estéticamente
agradables. Sin embargo, otras, como las cucarachas,
moscas, mosquitos, termitas, langosta,... son destructivas,
e incluso peligrosas para el hombre. Ciertos roedores
son también capaces de transmitir agentes
infecciosos y representan un gran reto para la Salud
Pública.
Insectos
y roedores son responsables de numerosos brotes
de enfermedades entre los animales y entre los hombres.
Además, estos organismos pueden causar importantes
molestias por sus picaduras y mordeduras. También,
pueden llegar a contaminar importantes cantidades
de alimentos que luego deberán ser destruidos
para evitar la potencial difusión de enfermedades,
con el consiguiente perjuicio económico.
La contaminación puede ser producida porque
los vectores diseminan por contacto los microorganismos
que transportan en su cuerpo, o bien lo hacen a
través de las deyecciones que generan.
La
prevalencia de las enfermedades trasmitidas por
vectores varía de año en año
en función de las condiciones meteorológicas,
incluyendo las máximas y mínimas temperaturas,
cantidad de lluvia y régimen de vientos.
La
mayoría de las más importantes enfermedades
trasmitidas por vectores, no pueden ser prevenidas
por vacunas o quimioterapia. Su control está
basado en la capacidad de reducir la fuente de vectores
y el contacto entre los vectores y el hombre.
Tradicionalmente
el control de vectores y plagas se realizaba mediante
la aplicación de productos plaguicidas. Si
bien estos productos han conseguido disminuir la
incidencia de las enfermedades trasmitidas por vectores,
su utilización masiva supone un riesgo de
contaminación para las personas, animales,
alimentos y, en general, el medio ambiente. La peligrosidad
de los plaguicidas está relacionada con sus
características medio ambientales: de alta
persistencia en el medio y bioacumulación
en la cadena trófica; y de los riesgos para
el hombre derivados de su uso: afectación
neurológica y/o endocrina, capacidad carcinogénica
/ teratogénica etc...
En
este sentido, es muy importante señalar que
puede conseguirse una eliminación altamente
efectiva de vectores y plagas mediante la utilización
de métodos físicos y técnicas
de saneamiento del medio. La utilización
de plaguicidas, métodos químicos de
control vectorial, debe relegarse a la ineficacia
de las actuaciones a otros niveles, solo así
conseguiremos un control de vectores y plagas, sin
que dicha vigilancia suponga una contaminación
medioambiental por plaguicidas.

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